La mítica banda se presentó en el Monumental e hizo delirar a toda la multitud que reventó el estadio este miércoles. Este viernes y domingo el grupo de los hermanos Angus y Malcom Young se volverán a presentar en otras dos jornadas que prometen ser memorables también.

Por: Gabriel De Filippis
A ritmo acelerado, esa locomotora frenética que es AC/DC llegó a Buenos Aires y sacudió los cimientos del estadio de River, y por dos horas, 65 mil almas estuvieron en el infierno. Una situación que se repetirá en los shows que harán el viernes y el domingo, en el marco de la gira de “Black Ice Tour”, que trajo al grupo australiano por segunda vez a la Argentina _la anterior fue en 1996-.
Con entradas agotadas el mismo día en que se pusieron a la venta hace casi dos meses _un remanente de plateas se puso a la venta ayer y también voló-, de a poco la gente se acercó al Monumental, con mucha tranquilidad y no hubo ningún tipo de problemas en el ingreso. Luego de escuchar a las bandas soportes Héroes del Asfalto y Las Pelotas, el momento llegó, a las 21, con una puntualidad exacta y el show comenzó. Las pantallas mostraban un dibujo animado de un tren que transportaba a los músicos y que terminó colapsando en el escenario, y de esta forma quedó inaugurado el concierto que obviamente fue con “Rock and Roll Train”, uno de los temas del disco nuevo.
Tras el primer sacudón, Brian Johnson soltó en un aceptable castellano “Hola Buenos Aires. Gracias”. Y ahí arrancó el maratón de temas pegados “Hell ain´t a bad place to be” y el superclásico “Back In Black”, que provocó un verdadero sismo en Núñez, lo mismo ocurrió con otros hitazos como “Thunderstruck”. En “She´s got the Jack” Angus Young se animó a un mini streaptease y mostrar su calzoncillo que tenía la inscripción de la banda.
Luego una campana bajó al escenario como preámbulo de “Hells Bells”. Otra vez la tierra se abrió debido al pogo y el público descendió al infierno, otra vez. En realidad siempre estuvo allí, desde el inicio hasta el final. “Shoot for thrill” y “You shook me all night long”, siguieron sacudiendo a los fans como ocurrió durante toda la noche.
La escalada final se acercaba con “TNT”, “Whole Lotta Rossie” _con una muñeca inflable que montaba el tren de la escenografía, y “Let there the rock”, donde un solo brillante de Angus alumbró a sus fans. Ahí llegaron el momento de los bises, con “HIghway to Hell” _si hubiera un sismógrafo para medir el nivel de pogo, esta canción homónima del último disco que grabó Bon Scott, hubiese ganado sin dudas-. El último tema fue “For those about the rock”, que puso punto final a un recital memorable que tuvo un sonido brillante sin baches, una puesta en escena majestuosa que solo pueden tener bandas legendarias como esta que lamentablemente esta por despedirse. El público terminó feliz aunque con ganas de más. Algunos lo podrán revivir en las dos jornadas que vienen. Otros podrán rememorarlo cuando salga el DVD que AC/DC decidió grabar en Buenos Aires.
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