El regreso de la antigua banda del Pity se consumió este sábado ante una multitud en la cancha de Velez, pese a los incidentes lamentables que hubo en el ingreso al estadio. El recital fue una fiesta de larga duración ya que se prolongó por más de tres horas.

Por: Gabriel De Filippis
10 años habían pasado desde la última vez que tocaron juntos el Pity y el Fachi bajo el signo de Viejas Locas. Abel Mayer, el más fiel ladero del cantante ya que lo acompañó también en Intoxicados, estuvo en la batería pero faltó el Pollo Toloza, quien fue reemplazado por Sergio Peluca Hernández, compañero de Fachi en Motor Loco. También faltaron otros ex integrantes de la última época como Burbujas, en teclados, y Juancho Carbone, hoy saxofonista de Callejeros. El Pity y Fachi juntos otra vez. Viejas Locas, una vez más entre nosotros.
10 días antes del show se agregaron más entradas porque estaba todo vendido. Pero en un par de horas todo voló pese al precio algo suculento para una banda nacional, más allá de que se trate de un regreso. Tal vez pocos creían que se iban a agotar tan rápido, pero se trataba de una banda que bien o mal marcó a fuego a por lo menos dos generaciones de amantes del rock. Lo que pasó horas antes del show no sorprendió a nadie. Era de esperar. Mucha gente afuera sin entradas separadas por la valla como si fuera un muro que limitaba a los que tenían entrada y a los que no.
Alrededor de las veinte pasó los que todos temían. La gente, sin entrada, tiró las vallas y no hubo una tragedia de milagro. Afuera era un caos. Adentro, los patovicas dejaron sus puestos para recuperar la puerta perdida. Y el malón humano venía como una estampida y para variar un estúpido tiro una cañita al aire. En las zonas aledañas del estadio pasó lo que se vio en Crónica o en otros canales amarillistas que buscan cualquiera cosa para volver a etiquetar al rock como una amenaza. La represión en vez de prevención. No debe ser muy difícil organizar bien las cosas. Una medida era agregar otra fecha. Otra hacer un cacheo lejos del estadio y no agolpar a la gente en las inmediaciones de Velez. La culpa no es del chancho es del que le da comer. O en este caso, el que no le da. En fin, un país que no aprende de sus tragedias es un país que no tiene futuro. Y aquí hablamos de público, músicos, policías y periodismo.
En síntesis, hubo 30 heridos, 40 detenidos, mucha gente que pagó y no pudo entrar, y varios colados. El premio para la paciencia de las 50 mil almas, que colmaron Liniers y no dejaron ni un espacio para un alfiler en el campo y en las plateas los blancos eran imperceptibles, se hizo esperar pero casi dos horas después de lo pautado, el show arrancó, a las 22:40, cuando se apagaron las luces. Una larga introducción, de casi cinco minutos, tal vez para esperar al Pity, que exhibió un look que volvió a sus fuentes morochas, que todavía no había aparecido. Y arrancó la fiesta de la mano de “Intoxicado”, el primer hit de la banda hace más de diez años. Luego siguieron casi pegados “Me gustas así” y “638”. Pero la moto paró un poco a partir del cuarto tema que fue “Perro guardián” y cada vez entre canción y canción el bache se fue acrecentando, en lo que fue una de las críticas que se le puede hacer al show ya que por momentos fue tedioso.
Por ser la primera vez en un estadio para esta banda y para cada uno de sus integrantes, el sonido fue aceptable. La puesta en escena fue mejor con dos pantallas a los costados. Luego temas y mas temas como “¿Que vas hacer tan sola hoy?”, “Una vez más”, “Adrenalina”, “Balada para otra mujer”, “Simpática demonia”, “Homero”, “El árbol de la vida”, “Niños”, “Caminando entre las piedras”, “Lo artesanal”, “Me gustas mucho”, entre otros.
Llegó el discurso didáctico del Fachi, que relató como un vómito a los doce años lo marcó para toda la vida, como prólogo de “Botella”, tema cantado por el ex Motor Loco. Más tarde tuvo que completar “Dificil de entender” porque Pity, quien al principio parecía más sobrio que en sus últimas apariciones públicas, se perdió. A esa altura, el Negro García López, ex guitarrista de Pappo y, actualmente, tocando con Charly y Manto, justamente la banda de Jorge Rossi, un ex Intoxicado, ya era un integrante más de Viejas porque fue invitado en más de media decena de canciones.
Ya iban tres horas de show cuando llegó “Perra” con una versión interminable que no duró menos de quince minutos. A esa altura el cansancio de mucha gente era evidente. Más tarde, sonó “Una piba como vos” y el broche de oro lo puso “Eva”, alrededor de las 2:30 de la madrugada, un horario raro para un recital en estos tiempos. Si esta banda cristaliza su regreso con más presentaciones y no hace como otras que vuelven y desaparecen en menos de un parpadeo, la desorganización no fue un tema menor y deberán trabajar en eso de alguna forma. Y así todo será una fiesta completa como se lo merece el rock barrial.
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